El IV programa de la Aceleradora de Monitoreo de Paisajes en América Latina concluyó con un claro mensaje: para que la restauración sea efectiva en los territorios, debe estar habilitada por política pública, y sostenida por gobernanza y gobernabilidad, con métodos comparables y continuidad en el tiempo.
El programa, organizado por WRI y la Iniciativa 20x20 con el apoyo del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), reunió entre el 2 y el 7 de febrero a cerca de 50 representantes de Guatemala, Costa Rica, El Salvador, México, Brasil, Perú, Colombia, Chile y Paraguay. A través de sesiones de aprendizaje entre pares y visitas de campo en la provincia de Guanacaste, las delegaciones compartieron experiencias, identificaron cuellos de botella y avanzaron en soluciones prácticas para fortalecer sistemas de monitoreo que midan el desempeño e impactos de la restauración enfocada en biodiversidad.
La Aceleradora funciona como un proceso de aprendizaje entre pares: conecta equipos que lideran o acompañan políticas, programas y sistemas técnicos de monitoreo para que puedan diseñar (o ajustar) arreglos institucionales, metodologías e indicadores que realmente informen decisiones y sostengan resultados.

Restauración como agenda de desarrollo: beneficios que se pueden ver y sostener
Uno de los mensajes transversales del encuentro fue la necesidad de fortalecer una narrativa de restauración que trascienda lo sectorial y conecte con beneficios tangibles para la sociedad. “Una de las lecciones es lograr que la narrativa no se concentre solo en el monitoreo. Además de ello, es importante resaltar cuáles son los beneficios y cómo la restauración es parte del desarrollo de la sociedad y de nuestros territorios”, sostuvo Alejandra Laina, directora de la Iniciativa 20x20 y del programa de Alimentos, Uso del Suelo y Agua de WRI Colombia.
Al respecto, Wolke Tobón, representante de la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad (CONABIO) de México subrayó la necesidad del diálogo de restauración a nivel horizontal y transversal para permear “los diferentes componentes del desarrollo sustentable, social, ambiental y económico” para crear paisajes multifuncionales que fomenten el bienestar de la sociedad y de quienes viven en el campo. “Las comunidades son un actor clave en la restauración. El papel que ellas juegan es fundamental para poder lograr una sostenibilidad a largo plazo”, agregó Javier de Paz, jefe de Restauración Forestal del Instituto Nacional de Bosques (INAB) de Guatemala.
Política, gobernanza y gobernabilidad: condiciones clave para la restauración y monitoreo
Las y los participantes reiteraron durante el encuentro que la restauración y su monitoreo no se logran únicamente afinando indicadores. Además de implementar métodos comparables (con calidad y consistencia), se destacó la importancia de tres condiciones interdependientes:
- Política: como condición habilitante, se resalta cuando existe voluntad política y prioridad pública. Con ella, el monitoreo deja de ser un ejercicio técnico y se convierte en un instrumento para orientar decisiones, asegurar continuidad y alinear instituciones. La restauración, además, tiene la ventaja de articular agendas globales con metas nacionales, articulando la biodiversidad, el cambio climático y la desertificación o degradación.
- Gobernanza: se refiere a contar con acuerdos y reglas claras sobre quién coordina, quién valida, quién usa la información y cómo se toman decisiones entre instituciones.
- Gobernabilidad: es la capacidad real de operar el sistema (recursos, equipos, cumplimiento y estabilidad institucional) para sostenerlo más allá de los ciclos administrativos. Esto se reflejó en la experiencia del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), en Costa Rica, como referencia de cómo la claridad de competencias y la aplicación de la ley se traducen en capacidades operativas para gestionar áreas protegidas y articular aportes de sociedad civil.
En paralelo a estas condiciones, se destacó la importancia de tener calidad, consistencia y continuidad, para asegurar métodos comparables, datos confiables y seguimiento temporal para detectar cambios verificables y aprender qué funciona, identificando barreras persistentes en género y equidad.
“Lo innovador de la Aceleradora radica en el intercambio de experiencias con personas expertas que viven el día a día de la restauración y de la política”, sostuvo Alejandra Laina, recalcando que este trabajo articulado es fundamental para que América Latina avance hacia una narrativa común, y la posibilidad de pensar y actuar en la restauración de manera conjunta.
